Manifiesto por la recuperación de las memorias colectivas

 

 

Nosotros y nosotras, hombres, mujeres y entidades participantes en el I EIRMC, celebrado en Valencia los días 22, 23 y 24 de octubre, así como el resto de organizaciones abajo firmantes, queremos manifestar nuestro firme compromiso con los esfuerzos por la recuperación de las memorias colectivas que se están llevando adelante en América Latina y en el Estado español.

Al hablar de memorias colectivas no nos referimos a un proceso únicamente histórico o antropológico, sino a una construcción social y política. Nos referimos a la conciencia de los pueblos y de las comunidades, la cual dota de contenido político a los hechos históricos.

Reconocemos y reivindicamos en primer lugar la memoria de las víctimas de las graves violaciones de los derechos humanos causadas por la represión estatal, tanto en América Latina como en el Estado español. Ellas fueron las verdaderas protagonistas de la historia; miles y miles de personas cuyo delito fue soñar e intentar construir un futuro más justo y más digno para todas. Ellas son, hoy, las grandes olvidadas.

Denunciamos que son muchas de estas mismas personas y pueblos los que actualmente siguen sufriendo el despojo y la usurpación de sus territorios y recursos naturales, y la agresión constante contra sus derechos humanos a causa de la actuación de las compañías transnacionales y la imposición del sistema neoliberal de la globalización. Ello tiene unas repercusiones especialmente graves en el caso de los pueblos indígenas, en cuanto pone en peligro su supervivencia material y cultural.

Denunciamos también la violencia específica que han venido sufriendo las mujeres a lo largo de toda esta larga historia de agresiones y reconocemos su movilización constante por la vida y contra el olvido.

Denunciamos asimismo las graves consecuencias que tiene la impunidad para los y las familiares de las víctimas, y para la sociedad en su conjunto, y exigimos a los poderes públicos que persigan esas violaciones masivas, sistemáticas y a gran escala de los derechos humanos, las cuales deben ser consideradas crímenes contra la Humanidad, en cuanto ofenden a la dignidad inherente al ser humano. Son, por tanto, imprescriptibles, no amnistiables y están sujetos al principio de jurisdicción penal universal. En función de esta caracterización, las leyes de punto final y de amnistía que pretenden dejarlos impunes deberían quedar sin efecto, en cuanto son contrarias al Derecho Penal Internacional de los Derechos Humanos.

Animamos a las organizaciones sociales, a los pueblos y comunidades a reconstruir conjuntamente nuestras memorias colectivas, no como una mirada al pasado, sino como una herramienta para salvaguardar nuestra identidad y fortalecer nuestras luchas ante una realidad que sigue agrediéndonos y violando nuestros derechos humanos individuales y colectivos.

Porque la historia es nuestra, y la hacemos los pueblos.